4. Bocas del Toro en 4 días.

Un paseíto por islas de Panamá…

Me esperaban islas paradisíacas y algo de fiesta en Bocas del Toro. Tenía dos alternativas:

  1. Ir hasta San José para volver a bajar hasta Bocas del Toro, en la costa este.
  2. Cruzar de oeste a este sin pasar por San Jose.

En ambas opciones había que tomar bastantes autobuses, pero decidí tomar la opción 2 pues me implicaba menos kilómetros y conocer mayor superfície de Panamá.

Esto fue lo que hice:

  • Bote de Drake a Sierpe a las 2pm  (10000csc o 15$), 1h de trayecto más o menos.
  • Taxi compartido con un chico desde Sierpe a Palmar norte (3000csc o 5$). 20 min aprox.
  • Autobús de Palmar norte a Ciudad Nelly por 2700csc, 45min aprox.
  • Taxi desde Ciudad Nelly a Paso Canoas  compartido con otros tres hombres que salían de trabajar (1200csc cada pasajero). Existen autobuses que hacen este trayecto, pero el último (que sale a las 7pm de Ciudad Nelly) se nos escapó delante de nuestros morros.
  • Trámites fronterizos en Paso Canoas sin ningún incidente (había leído que te pedían 500$ en metálico y un vuelo de vuelta, pero no fue así). Allí, mientras esperaba que saliera el autobús a David, aproveche para sacar dólares (moneda oficial de Panamá) y comprarme cena para llevar.
  • Autobús de Paso Canoas a David, que salía las 8pm (precio 3$).
  • Al llegar a la estación de autobuses de David, como era de noche, preferí coger un taxi por 2$ que me llevó hasta mi alojamiento.

El alojamiento, PaCasa Hostel (10$), era muy sencillo y estaba algo apartado del centro, pero sería suficiente para  descansar unas horas y seguir mi camino a Bocas al día siguiente. Además, dormí sola en una habitación de 6 camas. Bueno miento, con dos lindos gatitos que me observaban desde otra litera 


Si reservas en Booking a través de este enlace https://www.booking.com/s/11_6/almu9955  recibirás un reembolso del 10% al finalizar tu estancia. Por ejemplo, si haces una reserva de 90€ al finalizar tu estancia en el hotel reservado te devolverán 9€.


Al día siguiente sobre las 7am salí en busca de la estación de autobuses, y de camino paré en una fonda (Fonda David) a desayunar un café con leche y un plato típico y bien completo, todo por 2.5$.

Nada más salir de la fonda, de camino a la estación, pasó por delante de mí un autobús y el conductor me debió ver pinta de guiri porque me preguntó si me dirigía a Almirante. No me hizo falta llegar a la estación, subí al autobús y pasé las siguientes 4 horas maravillada con los verdes paisajes panameños.

Autobús de David a Almirante, Panamá.

El viaje se hace pesado por la cantidad de curvas y paradas que realiza, pero la belleza del paisaje lo suaviza. El precio de este autobús fue de 19.40$.

Cuando por fin llegué a Almirante, cuál fue mi sorpresa (y la de otra chica alemana que también se dirigía a Bocas del Toro) al escuchar que había huelga de transportes, ¡¡y no podíamos acceder a ninguna isla!! Pero como suele ocurrir, no hay nada (o casi nada) que el dinero no arregle, y unos piratillas se ofrecieron a llevarnos en su lancha, a nosotras y a otros 8 viajeros más, por 15$ cada uno, el triple de lo que costaba un billete normal… Evidentemente, era eso o perder el resto del día quedándonos en Almirante, que nada tenía de especial, y a saber hasta cuándo se alargaría la huelga. Así que decidimos aprovechar la ocasión pero llegar ese mismo día a Isla Colón. La cosa estaba fea, había manifestantes impidiendo la circulación marítima, por lo que tuvimos que dar una vuelta para sortearlos y que no hubieran problemas.

Por fin en Isla Colón, busqué alojamiento en el Hostel La Guayana (13$/noche en habitación compartida de 8 camas) , el mismo sitio al que iba la chica alemana que acababa de conocer.


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Llegamos mojadas por la lluvia a eso de la 1pm, y tras cocinarme unos espaguetis boloñesa en la cocina común del hostel, salí a dar una vuelta por la isla, y de paso ver cómo pintaba el panorama de la huelga, ya que al día siguiente quería aprovechar para ver otras islas, u otras playas de isla Colón, para lo cual necesitaba transportes…

Isla Colón

La cosa no pintaba muy bien para los turistas. En el parque central de Isla Colón se reunían en asamblea personas locales, hombres en su mayoría. Escuché que pretendían que los políticos acudieran a la isla para escucharles y darles solución a sus peticiones (se quejaban de una falta de interés, inversiones, precios elevados, etc en todo el archipiélago de Bocas del Toro). Mientras no vinieran los políticos, continuarían con la huelga de transportes. Aunque a los turistas nos perjudicaba esta situación, pues eso implicaba no poder movernos a otras islas, entendíamos su posición. La única alternativa para el día siguiente era alquilar unas bicis y moverse a playa Bluff o a la Playa de las estrellas de mar. Antes de regresar, me compré una pizza para llevar y me la comí en la sala común de mi alojamiento.

Al día siguiente esperé a que llegara Anabel, y tras realizar el check-in salimos junto a Lidia, otra española que se acababa de unir a nosotras, las tres en busca de bicis para ir a Playa Bluff. La playa Starfish, a la que se llegaba en bus o taxi porque estaba bastante más alejada, tendría que esperar a otro día. Después de 2 horas pateando bajo un sol abrasador en busca de bicis, nos rendimos. Todas habían sido alquiladas más temprano.

Como se nos había pasado la mañana y ya había hambre, buscamos el restaurante Tom que nos habían recomendado porque ofrecían comida local rica a precios económicos. Yo me pedí un casado con pollo estilo caribeño muy sabroso y un jugo de limón, todo por 7$. Comimos en una terracita del primer piso que daba al mar, fresquitas, menos mal.

Tras reponer energías, para no perder el día, decidimos caminar por la costa en dirección playa Bluff, para ver si llegábamos o encontrábamos algún rincón bonito donde darnos un baño. Por el camino, preguntábamos a todo aquel que veíamos en coche, para ver si algún alma caritativa nos llevaba, pero la gente se estaba tomando la huelga muy en serio. Por fin, las chicas consiguieron que un hombre nos acercara, por supuesto, cobrándonos 2.5$ a cada una. Éste nos dejó a mitad de camino porque según él no podía continuar con el coche, y como aún nos quedaba bastante para llegar a la famosa playa Bluff, decidimos darnos un baño en una pequeña calita, pues ya nos apetecía bañarnos y dejar de patear. Tras un ratito en la mini playeta, continuamos nuestro camino, pero cuando llevábamos media hora nos encontramos a unas chicas que nos dijeron que nos quedaba muchísimo aún, por lo que dimos media vuelta.

Para volver, seguimos la misma estrategia: parar a cualquier coche que pasara para ver si nos acercaba hasta nuestro alojamiento. De repente, una furgoneta pick-up con dos tipos rockeros americanos nos pararon, nos subimos a la parte de atrás y nos llevaron unos 5 minutos, hasta donde ellos paraban. Al bajar, vimos que los hombres se metían a un sitio se llama Skully’s house. Desde fuera vimos que había una piscina frente al mar, una cama colgante en la orilla, hamacas, una barra circular, etc. Un descubrimiento para un día tonto…

¡Cuál fue nuestra sorpresa al ir a pedir a la barra y ver que los hombretones que nos habían llevado en la furgo eran los dueños del sitio!

Tras pasar un ratito agradable en aquel sitio tan chill out, retomamos nuestro camino de vuelta, con idea de ver atardecer desde algún sitio bonito. Al poco, vimos un taxi (y como si de una aparición divina se tratara) lo paramos emocionadas (por lo visto este pasaba de la huelga) y le pedimos que nos acercara a algún punto chulo desde el cual ver la puesta de sol.

Buescando el oeste para disfrutar del ocaso…

Al día siguiente, nos levantamos muy pronto con la buena noticia de que la huelga había terminado, y rápidamente nos dirigimos al centro de isla Colón para contratar algún tour y aprovechar el día. Tras preguntar en varias oficinillas, cogimos la excursión a Cayo Zapatilla que por 25$ incluía lo siguiente:

Avistamiento de delfines en bahía Delfines.
Snorkel en Cayo Coral
Tiempo libre en Cayo Zapatilla para disfrutar de sus playas de arena blanca
Paseo por los manglares para ver perezosos y estrellas de mar.
Salíamos a las 9am y regresábamos a las 5pm. Mientras esperábamos a que se hiciera la hora de salir, compramos para hacernos unos sandwiches y así ahorrarnos el sablazo de comer en el punto donde comía todo el mundo que hacía este tour.

La excursión estuvo bien, y tuvimos suerte de que nos saliera un día estupendo. Quizás muchos turistas concentrados en la playa principal de Cayo Zapatilla, pero hay que tener en cuenta que nos encontrábamos en un lugar bastante turístico.

Aun así, me alejé de la playa donde toooodos los botes soltaban a los turistas, y pude encontrar otras playas bonitas y solitarias.

También se podía hacer una caminata al interior de la isla por unos senderos entre palmeras y espesa vegetación. Cuando comenzamos el snorkel, el agua tiraba estaba un poco verdosilla y en principio pensé que iba a ser una patata, pero me sorprendió que el coral era de colores muy intensos. De hecho me gustó más por el coral que por los pececillos. Lástima no disponer de cámara sumergible…

Volvimos a Isla Colón y tras comprar los tickets para la Filthy Friday que era al día siguiente (yo no soy de salir cuando viajo, pero esta fiesta es famosa entre los guiris, así que dejé a un lado mis prejuicios y me dejé llevar…). Después, caminamos a una terracita para ver ponerse el sol, aunque las nubes lo tapaban y no fue gran cosa. Después nos fuimos a nuestro alojamiento, duchita rápida y a cenar.

Al día siguiente madrugamos para escaparnos a la playa Starfish (en la parte norte de isla Colón) antes de que empezara la fiesta, allá a las 12.30pm. Cogimos un taxi colectivo con otra pareja en el parque central de Isla Colón (5$ por persona ida y vuelta a la playa) y en una media hora nos dejó en un punto desde el cual caminamos durante unos 15 minutos hasta la famosa playa.

De camino a la playa Starfish
Camino a la Starfish
Playa Starfish

La verdad es que esta playa me gustó mucho, un lugar tranquilo, con aguas claras, y las estrellas de mar las podías ver sin ni siquiera entrar al agua, ya que se disponían en la misma orilla.

Estrellas de mar en la orilla de la playa

Lástima que no tuviéramos mucho tiempo para relajarnos allí. Estuvimos una media horita bañándonos prácticamente solas en esa hermosa playa y haciéndonos las fotos de rigor, y regresamos a nuestro alojamiento para prepararnos para la fiesta, que empezaba en un conocido pub de Isla Colón. Tras estar un rato bebiendo y bailando allí, se llevaba a la gente a otras dos islas. La verdad es que aquello no era para nada mi estilo, pero me adapté lo que pude. Sobre las 7 de la tarde regresé en bote a mi alojamiento.

Continúa leyendo… Costa Rica parte 5: Puerto Viejo y Cahuita.

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