2. Manuel Antonio en 3 días.

A las 7am había quedado con una pareja española que había conocido el día anterior en Isla Tortuga, y que como llevaban coche, me uní a ellos en su trayecto de Montezuma a Paquera. Allí cogimos el ferry a Puntarenas y ya nos despedimos, pues nuestros caminos se separaban. En el puerto de Puntarenas cogí un bus al centro de Puntarenas, y una vez allí busqué la parada del autobús que iba hasta Manuel Antonio. Calculé que me quedaban unas 4 horas, pero finalmente fue más tiempo. En estos países hay que tomarse las cosas con calma… El autobús paraba constantemente a coger y dejar pasajeros y además tuvimos la mala suerte de que se escacharrara a mitad de camino, por lo que nos tocó esperar casi una hora al siguiente bus. La verdad es que este viaje se me hizo eterno! Pensaba que saliendo a las 7am de Montezuma llegaría a las 13h a Manuel Antonio, pero con tanto cambio de bus finalmente llegaba casi a las 17h, donde me esperaba Anabel, una chica española con la que había contactado por un foro de viajes para compartir parte del viaje a partir de este día.

Nada más llegar a la playa de Manuel Antonio, busqué el hostal Costa Linda en el que Anabel ya se había instalado, me acomodé en la misma habitación que ella y July, otra chica francesa que se había unido, y me fui a por ellas a la playa. La verdad es que la playa de Manuel Antonio es diferente a las que había visto hasta entonces. Mucha extensión de arena, y sin vegetación que llegue hasta el mar, ya que se han construido una zona turística con sus calles, terrazas y hoteles. Aun así, los peñascos que se levantan en la parte sur de la misma playa la hacen especial. Estuvimos poniéndonos al día en la playa hasta que se hizo hora de cenar. Esa noche, había un grupo de chicas americanas muy majas en nuestro hostel celebrando la despedida de soltera de dos de ellas, y nos invitaron a ir a cenar con ellas a La Cantina, un sitio con música en directo.

Fue una noche muy guiri, con bailes y muchas risas. Eso sí, la cena nos salió bastante más cara que lo que había acostumbrado a pagar. Pero momentos así lo valen…

Al día siguiente fuimos a visitar el Parque Nacional de Manuel Antonio. Nos levantamos sobre las 7 para no coger mucha cola en la entrada del parque y entrar a eso de las 8.30h. No cogimos guía, pues sólo la entrada al parque ya costaba 9100csc (unos 16$). Si tu presupuesto es holgado, recomiendo contratar guía si visitas cualquier parque nacional, ya que verás bastantes más animalillos que si vas por tu cuenta, ellos están acostumbradísimos a encontrarlos y podemos tener delante una serpiente y no darnos ni cuenta. Y esto es así, ya que la mayoría de animales se mimetizan con la naturaleza y se hace difícil distinguirlos… Además, los guías te cuentan peculiaridades de cada bicho, con lo que aprendes y sacas más jugo a la caminata por el parque.

Pero nosotras, al ir tres, pensamos que 6 ojos ven más que dos… Y cierto es, ya que pudimos ver bastantes animalillos: una ranita verde venenosa, cangrejos, un coatí, monos congo o aulladores, monos capuchino o cara blanca que brincaban junto a la gente sin ningún pudor, una araña banano, iguanas tomando el sol en la playa del parque, y hasta un perezoso enroscado en lo alto de un árbol). Con guía hubiéramos visto más animales, por supuesto, pero nos sentimos muy satisfechas.

Araña extraña
Cascada
Mapache
Una iguana y Anabel
Mono cara blanca
Guatusa
Mono congo o aullador
Perezoso
Araña banano
Cangrejo arco iris

Me sorprendió la belleza de las playas que encuentras durante el recorrido del parque. Son playas tipo calas con una exuberante vegetación, aguas claras y hasta iguanas bien grandes tomando el sol sobre rocas a la orilla del mar.

Sólo por disfrutar de estas hermosas playas ya recomendaría visitar el parque, y si además ves animales,lo cual no debe ser difícil pues nosotras solitas ya vimos bastantes, pues mejor que mejor. Además, los senderos están muy bien señalizados y son para todos los públicos. Puedes elegir entre diferentes rutas o senderos, según las ganas que tengas de caminar, pero todos ellos son de fáciles de recorrer.

July y Anabel

Sobre las 14.30h salíamos del parque y paramos a comer en la primera soda que encontramos que tenía ceviche, ya que July y yo teníamos antojo de ceviche revitalizante, pues aunque la caminata no había sido complicada se pierde bastante líquido por las altas temperaturas y la humedad…

Pasamos la tarde en la playa de Manuel Antonio. A mí me gustado ver atardecer en la pequeña playa de Biesanz, que me habían recomendado días atrás, pero a medida que se hacía la hora el cielo se nublaba más, y acabó cayendo una tromba de agua que no nos dejó más remedio que comprarnos unas cervezas fresquitas y refugiarnos en nuestro hostel hasta que llegó la hora de cenar… Quizás en otra ocasión, si vuelvo a Costa Rica 😉

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